viernes, 14 de agosto de 2009

Papá, de Silvina Pizarro

.

Ser parte y ser distinta,
Sin rumbo, sin destino,
Mi almita se halla plagada de dolor y esperanza.

Aquella muerte ha sido,
El desvanecimiento de una estructura mía,
El dolor del ya no verlo,
Castiga la carne,
Castiga el cuerpo,
Castiga el alma.

Aquellas palabritas de sus últimos tiempos,
Aquellas lagrimas de despedida,
Aquel agradecimiento verdadero
De amor y de nido.

Aquellos ojitos buscando calma,
Aquel cuerpito todo hecho herida,
Todo lastimado,
Todo desvastado.

Aquella muerte maldita,
Aquellas palabras que quedan en el alma para siempre,
Mi padre ha muerto,
Se ha ido,
No está, no está más.

Tantas veces lo he querido,
Tantas veces lo he buscado,
Tatas veces lo he aclamado

El entendía mi locura,
El veía, por momentos, lo hondo de esta alma mía,
El pudo reconocer mi ser parte suya,
El pudo amarme como le salió,
El pudo mirarme a los ojos
Y largarme carcajadas
Por mis brincos y mis saltos,
Por mi idas y vueltas,
Por esta rebeldía tan mía desde antaño.

Quiso brindarme toda la libertad del mundo,
Quiso darme miles de gestos no recibidos nunca,
Quiso ser hombre y padre,
Quiso llorar aquella madre maldita,
Aquel hermano perdido en las sombras.

Noches enteras
Llorando su ausencia.


*Silvina Pizarro es agente de prensa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario